Historias awkward (parte I)

Foto de NatGeo

Una de las reglas más rigurosas del curso de ventas que llevé en Sandler es la de no asumir. Lo repitieron muchas veces: “NO ASUMAS. En la duda, mejor pregunta.” Y tienen razón. Nos la pasamos suponiendo. A veces hasta creemos que somos más inteligentes cuando asumimos. 

Las típicas son:

-“Seguramente no le gustó lo que le mostré”

-“Me mandó mensaje porque está pensando en mí”

-“Creo que me odia”

-“Puso eso en twitter porque en realidad me quiere” 

Hace unos días viví en carne propia una historia que viene al caso contar. Dos semanas antes, después de presentarle su proyecto a un cliente, me comentó:

-“¿Sabes qué? Deberías de leer la biografía de Steve Jobs. Especialmente a ti te va a gustar.”

-“Claro” -le dije – “De hecho, me lo quiero comprar en la Kindle que me auto-regalaré en Navidad”

-“¡Ah! Pues muy bien. ¿La comprarás por internet?”

-“Sí.”

-“Si quieres, te la compro y la mandamos a mi P.O. Box. La recojo, te la traigo y ya me la pagas acá.”*

*Cabe destacar que mi cliente importa y exporta, por lo que es natural ofrecer este tipo de cosas.

Lo pensé por dos o tres segundos, pero dije:

-“¡Nombre! No te apures. Yo la compro después. Si acaso, te pediría el P.O. Box, pero yo te aviso”

-“Ya quedó.”

La siguiente semana, me reuní de nuevo con el mismo cliente. Al final, me dijo:

-“Ven tantito, te traje un obsequio de Navidad.”

-“Vamos.”

Por mi cabeza empezaron a circular las posibilidades. Me acordé de nuestra última conversación. Me trajo la Kindle, pensé.

-“¡Qué pena!, ¡que me trajiste!”

-“Me dijiste que la querías entonces pues acá va de regalo.”

Y sacó la caja, que medía unos 15 cm de alto y 8 cm de ancho. Se me fue la sangre a los pies. La verdad no merecía ese regalo de nadie y sería mucho compromiso que un cliente me la obsequiara. Ya estaba pensando la manera de “no aceptarla” con educación. Pero me ganó la primariedad.

-“¡La Kindle!, la iba a comprar yo pero… muchas gracias.”

-“Ahm… ojalá que te guste.”

-“¡Claro! Pues me la iba a comprar.”

Subí a la oficina corriendo después de darle su abrazo al cliente. Cuando entré, todo mundo se quedó mirando. Les llamó la atención el regalo y seguramente la emoción en mi rostro. Un diseñador hasta sacó su cámara de video y empezó a grabar.

Abrí el regalo y ¡sorpresa! Era la biografía de Steve Jobs. En libro.

Al principio fingí que siempre había esperado eso y no más. Fue muy incómodo. Le llamé al cliente en ese momento.

-“Perdón. Perdón, jajaj… muchísimas gracias por el libro, la verdad mejor de lo que hubiera esperado.”

-“Jajaja… luego te traigo la Kindle.”

No había vuelta atrás. Colgué, solté un par de carcajadas y me dije: “eso me pasa por asumir.” Ahora me doy cuenta que a veces funciona tomar el rol del periodista y hacer muchas preguntas.

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5 comentarios

  1. Muy buena historia 🙂 La he contado varias veces por ahí…

  2. me encanta ese sucesoooooo hahahah

  3. Me dio mucha risa y a la vez sentí el alto nivel de awkwardness.

    1. Uff! Cada vez que me acuerdo, me río muchísimo. Por ahí está el video de cuando estoy abriendo el regalo… ya lo subiré.

  4. […] he vuelto un poco más escéptico cuando me dan este tipo de noticias. Desde este acontecimiento, he aprendido a no asumir. Eso no impidió que empezara a agitar mis brazos hacia arriba, llamando […]

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