Hace apenas unos días, durante una junta de planeación y estrategia, tuve un insight interesante sobre el diseño.

En la reunión, Roberto expuso un par de proyectos en los cuales innovamos y tuvimos buenos resultados. También algún otro en donde nos fue mal. Entonces a Dan se le ocurrió comparar nuestro trabajo con el de un científico:

“Deberíamos tener actitud de científicos. Anotar en una bitácora los resultados que obtengamos de estos experimentos, que después nos sirvan como casos.”

Como soy fan de este tipo de analogías, automáticamente pensé en todas las maneras en las que podemos comparar la actitud de científico con el trabajo de un diseñador gráfico. Les recomiendo leer el artículo en donde describo las 5 razones por las cuales se podrían parecer.

Cada vez que voy a la Huasteca, me enamoro más.

No sé, me recuerda al Señor de los Anillos versión árida. O un corto que grabé en la carrera, o las veces que iba a hacer rappel con Arawaks; al huracán Alex, los viajes a Saltillo o Monterreal.

Ayer salí con mis amigos a festejar el natalicio de Benito Juárez y el inicio de la primavera. Fue un día caliente, el primero de muchos, así que compramos cerveza, clamatos y encendimos el carbón.

Les dejo algunas fotos de las montañas.

Vista del cerro desde mi oficina

Sin más avisos, nos levantamos esa mañana. Mi mamá nos acompañó en el desayuno y nos despidió con un beso. “Me avisan cuando lleguen al DF y a Indianápolis”, agregó al final en su papel de madre y esposa respectivamente.

Despertamos a Tuiry, mi hermano mayor, quien nos llevó al aeropuerto. Eran como las 4.30 de la madrugada. En el camino nos contó sus planes para Friday Social Scene, se quejó de no tener boleto para el Super Bowl y otras cosas. Yo, callado, saque mi brazo izquierdo por la ventana para sentir el aire fresco. Era un día especialmente húmedo. El tiempo me hizo estornudar.

Siempre que salgo de la ciudad, me quedo con la imagen del Cerro de la Silla, por eso agrego esta imagen que tomé apenas hace algunos días desde mi oficina. Me gusta de Monterrey que hasta las montañas están ahí para la despedida.

Adiós.

 

Un diseñador de BANG! dijo alguna vez: “la vida consiste en pequeños ciclos, experiencias que no necesariamente se sujetan al tiempo o al espacio, sino a otros factores intangibles…”

Nosotros nos hemos trazado un nuevo reto que comienza hoy, 13 de marzo y termina el 13 de abril. Consiste en lo siguiente:

Por un mes, escogeremos una foto y la compartiremos cada día a través del blog. Una imagen de cualquier cosa: de nuestro presente o nuestro pasado (¿o de nuestro futuro?). Es una forma más de compartir, un giro interesante de 30 días.

Te reto a hacerlo.

Quiero comenzar este recorrido, trayendo a la luz algunos de los acontecimientos más relevantes de mi viaje a Indianápolis hace un mes y unos días.

Entré y escuché el estrépito. La muchedumbre que vitoreaba a su equipo favorito.

El sonido era imponente y el estadio mismo también: lleno de luz y de gente, que derrochaba la alegría de la NFL. Azul, blaco y rojo: todos portando algún elemento conmemorativo del Súper Bowl.

El campo brillaba de verde, lucía como nunca. El olor a nachos, palomitas y hot dogs, llegaba hasta lo más profundo y se quedaba impregnado en mi imaginación.

 

La vida es sorprendente. Es un reto estar preparado para los desastres menos imaginables, que suceden aún planeando tu vida al máximo.

Para algunos es muy frustrante pero ¡siempre habrá cosas que se salen de esos cuadros!

Me inspiré a escribir esta entrada a raíz de un tweet en donde Luis Butten, nuestro administrador en BANG!, me citaba:

- “Hay cosas de web que no se pueden prever en diseño” – @oscarramirez
- “¿Un ejemplo?”- preguntó Jorge inmediatamente. “En general,” -agregó- “opino que esos percances deben mantenerse al mínimo”.

Estoy de acuerdo con Jorge. Sin embargo, todo proyecto corre el riesgo de una relativa incertidumbre, que se deriva de las múltiples posibilidades del mismo. A esto le llaman crisis.

Un viaje es el típico ejemplo sujeto a muchas crisis. De hecho, la posibilidad de un acontecimiento no planeado es proporcional al número de personas incluidas en el mismo. Por eso Daniel inventó un término que me parece muy adecuado: El “Lambing Mode”.

El “Lambing Mode” viene de la palabra “borrego”, que en algunas partes de México se usa para etiquetar a personas que siguen a los demás por pura inercia, sin proponer objeciones racionales. Ante una crisis, el “Lambing” significa aceptar lo que “el grupo” -siempre hay un líder- proponga.

Esto te resuelve la vida en un contexto no-laboral, porque ayuda a dejarte llevar y crear una convivencia sana. Sin embargo, en el ambiente de trabajo puede ser peligroso. Por eso se me ocurrió compartir, en el blog de BANG!, 5 tips para anticiparte a una crisis. Visítalo y dime qué opinas.

Llegué a la oficina agotado luego de una pesada junta ayer por la tarde. Tenía una segunda reunión después de las 6. Me pesaban los pies. El día parecía caer sobre mi espalda y los pendientes sólo se acumulaban en mi lista.

Cuando me senté en el escritorio, tenía 3 llamadas en espera y dos mensajes con cuestiones “urgentes”.

Como la familia es prioridad, decidí tomar la llamada de mi papá primero. Le llamé y me sonó en tono ocupado. Lo volví a intentar dos veces, la tercera entró.

-”¡Oscar!”- contestó
-”¿Qué onda papá?”
-”Te acaban de marcar de Banorte”

Pensé: seguro olvidé pagar la tarjeta otra vez. En el viaje a San Antonio, gasté de más. Además, regresé y agregué a mis deudas una nueva laptop. Súmale la inscripción al 3er tetramestre de mi maestría en diseño gráfico. Debía ser eso.

-”¿Qué dijeron papá?”
-”¡Que te ganaste un viaje!”
-”¿Qué?, ¿en serio? Seguro es una broma…”

Me he vuelto un poco más escéptico cuando me dan este tipo de noticias. Desde este acontecimiento, he aprendido a no asumir. Eso no impidió que empezara a agitar mis brazos hacia arriba, llamando la atención de toda la oficina.

-”Oscar, te ganaste un viaje todo pagado al Super Bowl”
-”¿Es broma?”
-”Pues todo parece que es cierto. Dice la señorita que te metas al sitio para ver la promoción”

Click. Banorte. Click. Promociones. Click. Super Bowl. Click. Ganadores. Click. Oscar Ramírez: VIAJE.

-”Dejó un número, creo que es conveniente que le marques.”

Puse en espera las otras llamadas y mensajes. Daniel me llamó vía Skype para nuestra junta. Le colgué.

-”Hola, ehm, hablo porque supuestamente gané un viaje”
-”¿Oscar?”
-”Sí”
-”Don Oscar Ramírez”
-”¿Sí?”
-”Quiero que primero revise la lista que está publicada en internet… ¿ve ahí su nombre?”
-”Sí”
-”Le quiero felicitar. Se ha ganado un viaje doble, todo pagado, para ver el Super Bowl en Indianápolis.”

Me quedé congelado por un momento.

-”¿Señor?”
-”Sí”
-”¿Sigue ahí? Sólo necesito que me envíe su información, para hacerle llegar los boletos.”

Todo el estrés se esfumó. Desaparecieron todas las preocupaciones. Me acababan de regalar un viaje todo pagado, por 4 noches, para ver el Super Bowl.

Twiteé a las 6:51 ME ACABO DE GANAR UN VIAJE AL SUPER BOWN.

Ya no lo corregí. No me importó.

La vida es emocionante

Foto por Oscar Ramírez

Cuando piensas en una visita a San Antonio, Texas, es probable que no se te ocurran historias por contar. Para un regiomontano promedio es un viaje de rutina, que puede hacer cada 3 ó 6 meses. Eso cambia cuando tienes el toque especial del motivo y los integrantes.

Hace unos días Andrés escribió en Mondoli sobre nuestro viaje a NY. Declaró que un viaje es fuente inagotable de historias pues, en todas sus etapas, supone nuevas experiencias y sensaciones por recordar.

La mejor manera de recordar un viaje es a través de una combinación de fotografías, videos e historias que permitan traer de nuevo a la memoria todos los detalles.

Cuando tomas una foto, tienes la oportunidad de seleccionar el encuadre, el fondo, los personajes y otros aspectos de la realidad. Con las fotos, capturas momentos que deseas revivir; con el video añades movimiento y sonido. Pero la escritura tiene un encanto especial. Cuando describes con palabras una experiencia, puedes incluir mucho más elementos importantes que las imágenes y el video dejan fuera, como texturas, olores y sabores.

En nuestro viaje a la ciudad tejana, no faltaron momentos memorables: el partido colegial de americano, que llenó la ciudad de visitantes portando verde y morado; la larga espera en el hotel, mientras nos daban un cuarto; la biografía de Steve Jobs; los desayunos gratis con huevo en polvo; las compras; nuestra cena en Dick’s; la visita de mi primo Alberto; los tragos y martinis en el bar; los paseos por un Riverwalk lleno de luces; el año nuevo en Kremlin; Six Flags; entre otros.

En uno de esos momentos, Susy me preguntó:

-”¿Vas a escribir sobre esto?”
-”Sí”- le contesté con seguridad.
-”¿Puedo aparecer?” – dijo medio en broma.
-”Sí deberías escribir sobre San Antonio” -agregó Ale.

Ya iré incluyendo historias de ese viaje en mis entradas. Por lo pronto, te dejo con un video por Kien Lam, que narra un increíble viaje por 17 países.

Time is Nothing // Around The World Time Lapse from Kien Lam on Vimeo.

Facebook: http://facebook.com/kienlamphotography
Twitter: http://twitter.com/kiendlam

Germán y Margarita se conocieron en la banca sombreada de un parque, en el sur de Francia.

Germán es un horticultor de 50 años. Apenas logra vincular las palabras para formar una oración. Gordo, desaliñado y un poco infantil, es analfabeta y considerado como “el tonto del pueblo”. 

Margarita, de unos 90 años, es una apasionada por la vida. Elocuente y bastante fina, ha sido capturada por la magia de la literatura.  

Desde el momento en que se conocieron, Germán quedó sorprendido con el modo de ver el mundo que tiene Margarita; con cada palabra, ella amplía su mente estimulando su lado más intelectual. Por su parte, Margarita ve en Germán un gran corazón y decide transformarle la vida a través de la lectura.

Germán iba por la vida buscando aprecio. Margarita le otorga a Germán el valor que ni su madre le había mostrado.

Germán y Margarita son los personajes principales de la película “Mis tardes con Margarita”, que fuimos a ver como equipo todos en BANG!

Después de verla, se generó un diálogo durante la comida en la oficina. La idea inicial fue: parece que todos tenemos una aspiración a ser queridos. Entonces, surgieron las preguntas ¿será global este “sentimiento”?, ¿podemos decir que es una dependencia a los demás? ¿O será que es cierta la frase “nacemos y morimos solos”.

Sentirte valorado añade un sentido a tu existencia. Dice Leonardo Polo que no hay sociedad sin un sistema de reconocimiento valorativo. Un ser humano sin prestigio es desgraciado. Sin Margarita, Germán se siente nada.

En los juegos olímpicos, los antiguos griegos otorgaban al vencedor una corona o una estatua, que éste llevaba a su ciudad. Todo el pueblo se enorgullecía por los trofeos de sus atletas. Por la fama valía la pena competir.

Nosotros, ¿qué hacemos para darle valor a las personas que nos rodean?

 

photo by jjpacres

Siempre me ha fascinado contar historias. Las historias generan una conciencia de nuestro pasado y nos preparan para el futuro.

Ahora bien, la historia de la humanidad comienza, más que con la palabra hablada, con la escritura. Por eso tengo una fascinación particular por las historias plasmadas en papel. Me imagino mi vejez componiendo historias que queden impresas. Es una buena manera de dejar huella en el mundo. La voz puede morir, la escritura no.

La escritura permanece

La escritura nace cuando se detectan ideas estructuradas. Antes eran jeroglíficos, dibujos u otra cosa.

La redacción comienza como consecuencia de la expansión política en las culturas antiguas, que necesitan medios fiables para la documentación y transmisión de información; el mantenimiento de las cuentas financieras; de los registros históricos, entre otras.

Cuando la complejidad del comercio y la administración supera el poder de la memoria, la escritura se convierte en el método más confiable para el grabado y presentación de las transacciones en forma permanente.

Nuestro tiempo requiere literatura de fondo

Hoy, escribir es más importante que nunca. Usamos frecuentemente como medio de comunicación el correo electrónico, las redes sociales, cartas, mensajes.

Pero redactar no es sólo un modo de compartir, comunicar, documentar y refinar tus ideas, sino que es también la mejor manera de generarlas.

Por eso, la escritura es uno de los modos más humanos de expresión. No me imagino otro animal escribiendo. Redactar es un modo de perpetuarse en la historia.

Con todo, hacer literatura de fondo parece hoy más difícil que siempre. Cada vez tenemos menos tiempo y menos caracteres, que se pierden en un mundo infinito de palabras sin sentido.

Escribir para inspirar

Te presento 5 consejos para inspirar a través de la palabra escrita.

1 EMPIEZA A ESCRIBIR.

No pienses en escribir… ¡escribe! Ten el coraje de escribir mal.

Para hacerlo más sencillo, haz una rutina y dedica tiempo todos los días; desconéctate unos minutos del internet, comienza cada párrafo con la idea principal y sigue escribiendo.

2 DELIMITA.

Haz una esquema. Plasma una idea por párrafo. No más. Usa párrafos cortos para las ideas y párrafos largos para ejemplos, anécdotas, historias.

3 SE AUTÉNTICO.

Redacta desde dentro. Filtra tus textos por el lente de la belleza interna. Usa tus propias palabras, pero no abuses de un estilo que ni siquiera tienes.

4 SE DIRECTO.

Usa palabras que muestren lo que quieres decir. Ten a la mano un diccionario para asegurarte de ello. Elimina el ruido en las palabras.

5 REVISA EN VOZ ALTA.

Hazte amigo de gente que le guste escribir y que te pueda pasar feedback. Cuando te digan que algo está mal, casi siempre tienen razón. Cuando te digan específicamente lo que deberías hacer, no les hagas caso.

Tú, ¿qué haces para inspirar a través de la palabra escrita?

Agradezco a Andrés y a todo el personal de BANG! por hacer posible este post.

http://www.ustream.tv/embed/recorded/19603965

Termina el Guadalupe-Reyes (¡se pasó volando!). Millones de personas demostramos cariño a través de reuniones, comidas, fiestas, abrazos; asimismo lo hicimos regalando objetos materiales.

Ya sabemos que lo importante de un regalo no es el regalo en sí, sino la emoción que este acto conlleva: la envoltura, la caja, la expectativa, el misterio, la sorpresa.

En la posada de BANG! tuvimos un intercambio de regalos. Me tocó Luis Butten como amigo secreto. Para no fallarle, apuntamos nuestros deseos en una lista a través de elfster. Allí señalamos lo que queríamos como regalo. Yo seleccioné varias opciones para que mi “santa secreto” escogiera lo más adecuado.

Luis pensó diferente. Lo que pidió fue un usb. Eligió un modelo específico, de una marca determinada, de un color, de una capacidad. Incluso agregó “si no encuentran este, mejor no me traigan nada”. Lo primero que pensé fue: ¡qué poco emocionante! Me había quitado todo el factor sorpresa cuando me limitó a un regalo específico y no otros.

En ese momento entendí lo que un cliente había solicitado unos meses antes y me había dejado confundido. Cuando le pregunté cómo veía el diseño final de un sitio web, su único comentario fue: “creo que le falta más emoción”.

Las emociones son un factor importantísimo en la toma de las decisiones. Pregúntale a la gente que apuesta en los casinos. Nos creemos demasiado lógicos. Pero, como dice Dale Carnegie, cuando lidias con personas, recuerda, no estás lidiando con criaturas de lógica, sino con criaturas emocionales.

Numerosos estudios han indicado que la emoción es lo que realmente guía nuestras decisiones. Las impresiones crean memorias que permanecen. Por eso las historias son tan importantes, porque son las que generan esas “palpitaciones”.

La exaltación está en los pequeños detalles. Checa el blog de BANG! en donde comparto 5 tips para imprimir emociones en el diseño.

“En el transcurso de la historia, nos hemos maravillado que los biólogos han sabido mirar hasta las más pequeñas cosas. Y los astrónomos han estudiado más y más el inmenso cielo nocturno, el tiempo y el espacio. Pero quizá lo más misterioso de todo no es ni lo más pequeño, ni lo más grande: somos nosotros mismos.”* -Richard Berendzen

La verdadera razón de esta temporada intensa es la Navidad, que ya pasó. Esta nos llevó a reunirnos, felicitarnos, desearnos alegría y autenticidad. Pero el cierre de año, en medio de una crisis económica más, nos lleva a preguntarnos ¿quién soy?, ¿qué es lo que quiero?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?

El 25 desperté a la una de la tarde. En mi cama, entre las sábanas descubrí mi celular, que ya tenía varias notificaciones con felicitaciones y otras cosas. Con pocas horas de sueño, derroté la flojera y fui a desayunar-comer con mis papás. Recordé el sentimiento de levantarme para ver los regalos de Santa Claus. Esta vez no había nada bajo el pino. Creo que no fui tan bueno este año. ¡Me basta el disco de Zoé que me regaló mi ahijado!

Mis papás habían comprado pizza. Alguien sugirió: “¡tarde de películas!”. Y así lo hicimos. Nos reunimos con toda la familia y pusimos Another Earth, que abrió el festival Sundance de este año que termina.

Desde el inicio me cultivó por su excelente edición. Por mi profesión, me apasionan las películas que juegan con fuentes tipográficas para introducir los títulos, los actores, el director. Además, es el primer ingrediente para preparar el drama y poner al espectador en ambiente.

El personaje principal es Rhoda Williams, una estudiante de preparatoria que celebra su aceptación a MIT. Saliendo de la fiesta, escucha una historia en la radio: acaban de descubrir un nuevo planeta que parece ser otra tierra, “Another Earth”. Embobada por la historia y su estado de ebriedad, tiene un accidente que le cambia su vida por completo.

Quedé impresionado por el modo en que se va desarrollando la historia, poco predecible. Los personajes tienen elementos con los que es fácil identificarse: dos familias normales que se ven relacionadas por este desafortunado acontecimiento. Una adolescente que decide cambiar su vocación profesional para tratar de limpiar su pasado. Y luego, ¿qué pasa cuando surge la esperanza de un cambio radical en tu vida?

La película plantea preguntas como: ¿Qué pasaría si hubiera un mundo paralelo?, ¿acaso nos reconoceríamos nosotros mismos? y, si lo hiciéramos, ¿podríamos conocernos profundamente? ¿Qué le diríamos a nuestro otro yo?, ¿qué podríamos aprender de nosotros mismos?, ¿qué sería lo que nos gustaría ver si pudiéramos estar fuera y mirar nuestro otro yo?, ¿podríamos cambiar el pasado?

El año que cierra nos arroja las mismas preguntas. Parafraseo el mensaje del Papa, cuántas veces la vida se caracteriza por mirar sobre todo en nosotros mismos y en nuestros intereses; en hacer el bien por un beneficio personal. No se trata de perfeccionarse a sí mismos o de querer tener la propia vida para sí mismos, sino de hacer el bien por el propio bien y por los demás.

Te propongo incluír a tu lista de propósitos valores como el perdón, la generosidad, la solidaridad, el compromiso y la responsabilidad por los que sufren. Y sugiero que añadas a tu watchlist “Another Earth”.

*Traducción no rigurosa de la cita, por Oscar Ramírez

Lo que nadie cuenta de los cierres

Como director creativo en BANG!, soy el responsable de la calidad global del diseño que producimos. Una gran parte de mi trabajo consiste en generar experiencias a través nuestros proyectos. Para ello, se requiere una intensa colaboración entre el cliente, mi equipo de trabajo y yo.

Esa intensidad se amplifica con el fin de año, pues todos los clientes quieren cerrar sus proyectos y nosotros también. Es por ello que las pasadas dos semanas han sido de las más enérgicas en BANG!

Un cierre es el último ‘jalón’ de cualquier proyecto en la agencia. Es la parte final del proceso, cuando estamos a punto de lanzar una marca nueva, una revista o un sitio web. En ese momento, todos los involucrados sacan su verdadero yo.

Haz click aquí para leer 5 tips para la entrega de proyectos

 

Una junta en el antiguo BANG!, hace un año.

Mi trabajo se ha convertido en una continua conversación con diseñadores, programadores, clientes, los clientes de mis clientes, con el mundo en general. Incluso conmigo mismo y contigo. Todo el día, todos los días. Mi blog es parte de esa conversación.

Gran parte del tiempo me debo comunicar efectivamente con los demás. Y me encanta. Por algo estudié Comunicación. Creo en la importancia de expresarme, decir o escribir lo que pienso. En realidad es una tarea que todos deberían practicar a diario. ¡Qué difícil se puede convertir a veces!

Y eso que ahora tenemos más medios. Con las redes sociales parece que la conversación se incrementa. Lo cierto es que muchas veces, gracias a estas nuevas herramientas, asumimos sobre los demás. Piensa en Facebook. Si sale con alguien, tiene novia. O en Twitter. Tiene muchos followers, es exitoso. Entre otras.

Hace unos días, hicimos una dinámica en BANG! en la que nos preguntamos los “por qué’s” de nuestro actuar. Me ayudó a recordar buenos momentos de los inicios de la agencia, hace más de 3 años.

Cuando comenzamos, cada situación y cada proyecto era un nuevo reto totalmente desconocido por nosotros. Mantener esa actitud de novato, nos ayudó muchas veces a enamorar a nuestros clientes. 

Pensando en los factores de éxito, recopilé 3 tips que te pueden servir para sostener esta conducta:

Pregunta los porqués

Además del tradicional brief o entrevista inicial con tus clientes, siempre es bueno hacer más preguntas. ¿Por qué?, ¿por qué piensas que es la mejor manera?, ¿por qué no comenzamos de nuevo?, ¿por qué buscas ese objetivo?, ¿por qué le debería importar a tu mercado?

También recomiendo, entre paréntesis, pedir teléfonos, celulares, cuentas de msn, gtalk, skype y lo que haga falta para siempre estar en comunicación.

Mantén una curiosidad de niño de 3 años

Esto lo vi en un video de TED. Es impresionante ver cómo los niños juegan con los objetos, cómo es su proceso de conocimiento ante lo desconocido, cómo utilizan todos los sentidos para ir adquiriendo más y más información. Así es la filosofía. Recuerdo que los antiguos filósofos mantenían esa actitud de asombro ante la vida.

Reta las convenciones

En prepa, hice mi monografía sobre la teoría de Las Revoluciones Científicas de Thomas Kuhn. Según él, la historia de la ciencia está marcada por largos periodos que él denomina “ciencia normal”, y que se ven sistemáticamente interrumpidos por cambios bruscos de una teoría a otra. A estas interrupciones las llama “revoluciones científicas”.

Esta teoría me dejó marcado. La vida es así. Cuando buscas el cambio, cuando quieres ser creativo, deberías hacer revoluciones ante lo preestablecido. Retar las convenciones y hacer todas las cosas nuevas.

Foto por Debbie Piercey

Estas semanas, he notado a la gente más reflexiva. En mis círculos de amistades, en el trabajo, en la familia, los temas profundos pegan especialmente.

Yo estoy igual. No sé si es Diciembre, mi regreso a Premoniciones o que sucedieron dos acontecimientos fuertes en mi burbuja y me ponen a pensar.

Primero, mi abuelo Santiago se cayó otra vez el domingo pasado y el lunes fuimos a dar al hospital. Esta vez el saldo fue un dedo roto, el hombro dislocado, moretones por todos lados (el más grave en la nuca, arriba del cuello), el codo todo abierto, las rodillas raspadas. Esos golpes en los adultos mayores siempre son duros.

Segundo, Goretti. Iba sobre kayak en una excursión por Panamá y se accidentó fuerte. Esta chica sigue en el hospital, cuidados intensivos, con los pulmones dañados. #PrayforGoretti

Concluyo que Diciembre es así: emocionante. Siempre lo ha sido. Quiero enlistar algunos de los sentimientos más comunes en las épocas decembrinas.

1. ACELERE POR LOS CIERRES

Cuando se acerca el fin de año a todos les entra la prisa. Se termina uno más y no han cumplido con las metas personales o de la empresa o las que les fijó alguien más. No llegan a los objetivos que quieren, ni a los que les impone la sociedad. Entonces surge la prisa del mexicano, que quiere terminar todo el último mes, la última semana, hasta el último día. Escribiré luego sobre esto en el blog de BANG!

2. MIEDO POR LAS COSAS QUE CAMBIAN

Los que logran ir cerrando con tiempo, notan de pronto que el año siguiente será distinto. Ya no están los mismos amigos, amigas, las mismas series de televisión, la gente se va de intercambio. Les llegarán nuevos proyectos, trabajarán con gente diferente.

3. NOSTALGIA POR EL PASADO QUE NOS ABANDONA

Otros hacen memoria de lo que vivieron. “Recuerdo los inicios de año en Argentina”, dijo Sergio hace rato. Algunos ven venir el final del año y hacen un recuento de las cosas positivas que pasaron en su vida. Generalmente surge un sentimiento de querer estar ahí de nuevo, detener el tiempo o, más bien, ponerle “rewind”.

4. ENTUSIASMO POR LOS EVENTOS SOCIALES

A los niños les emociona la llegada de Santa; a otros, la gente que ven. Con las fiestas y posadas, muchos se encuentran con la misma o hasta más gente que en el resto del año. Hay abrazos, risas, danza, besos y otros modos de interacción humana que entusiasman y les llevan a estar juntos.

5. REGOCIJO POR LA TEMPORADA

El regocijo y júbilo se manifiestan con signos externos. Los regalos son lo de menos. Lo importante es la intención de darle a los demás una partecita de uno mismo. Al final del año, muchos se dan cuenta que hay razones para celebrar. Esto es lo que les hace más humanos.

El diseño se trata de crear conversaciones, de generar vínculos. Es por eso que las historias tienen un rol fundamental.

Te comparto este video de TED sobre diseñar objetos que cuenten historias.

“Lo que me quedó de todo esto es que los objetos cuentan historias, por eso el contar historias ha sido de gran influencia en mi trabajo.

Si todos trabajamos juntos para crear valor, pero teniendo realmente presente los valores del trabajo que hacemos, pienso que podemos cambiar lo que hacemos. Podemos cambiar esos valores, podemos cambiar las compañías para las que trabajamos y, eventualmente, juntos quizá podemos cambiar el mundo.”

Yves Behar

Photograph by Stephanie Sinclair, National Geographic

Estamos en la recta final del año. La temperatura desciende, pero aumenta el tráfico, el consumismo y especialmente aumenta “la chamba”. Miles y miles de clientes quieren acabar sus proyectos. Se escucha por los pasillos “¡estoy ocupadísima!, hablamos al rato”.

¡Qué irritante! Es tiempo de dar, de “empatizar”, de escuchar.

Les presento 6 modos (no consumistas) de ayudar a alguien esta Navidad.

+ Invítala a comer
+ Revísale sus proyectos y coméntalos
+ Envuelve un regalo por ella
+ Escúchala activamente
+ Regala un cobertor o unos zapatos que ya no uses
+ Cómprale un chocolate

Practicar pequeños actos de generosidad, harán que te sientas mejor y más productivo. La explicación es que se libera serotonina en tu cerebro, que es como una pequeña dosis de felicidad. De hecho muchos anti-depresivos lo que hacen es liberar serotonina.

Lo mejor de compartir es que incentivas a los demás a que también lo hagan. Imagina un mundo en donde todos hagamos una pequeña acción diariamente.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.